23/11/06

GERTRUDIS

Shakespeare se lucía cuando de personajes femeninos maduros se trataba, aquí está el ejemplo incandescente de lady Madbeth, personajes de gran fuerza en los que gustaba de mostrar toda la gama de rostros y matices de la naturaleza femenina en sus circunstancias trágicas. Y apunto ahora si, un particular en la interpretación de estos personajes en tiempos de Shakespeare. En estos roles se lucían actores cómicos de gran experiencia y versatilidad. El uso del falsete era muy frecuente, pero como esta voz impostada no era posible sostenerla por mucho tiempo, estos actores jugaban mostrando otros registros mas graves e incluso guturales, dándole a los personajes una inquietante fortaleza, transiciones bien marcadas que apuntaban muy bien el doble carácter de ángel y demonio que solía predominar en estos caracteres.
Shakespeare evidentemente se vio influenciado por esta forma de interpretación en el momento de escribir sus monólogos, dejando que aflorasen en ellos rasgos animales, cambios violentos y transiciones bruscas de un estado de ánimo a otro, cosa que podía permitirse gracias al virtuosismo de sus interpretes. En mi criterio se pueden notar en los personajes femeninos de esta clase un cierto aire de farsa trágica que aprovechamos en nuestra propuesta para caracterizar a Gertrudis. Este aire viene muy posiblemente de la interpretación que los cómicos hacían de sus roles, en los que el punto de vista crítico de actores y autor no era disimulado. Ahora bien, Gertrudis es uno de los personajes más misteriosos que podamos hallar en la obra Hamlet y este misterio esta dado fundamentalmente por su ambigüedad y por el ocultamiento de su acción interna dentro de la obra.
No podemos decir que en la obra de Shakespeare Gertrudis tenga un rol como el de Lady Madbeth, no es Gertrudis imponente, autoritaria, mas bien parece discurrir en un aire domestico bastante apacible, agarrada en un conflicto familiar donde su naturaleza de mujer se ve dividida entre el amor a su hijo y a su amante. Y aquí esta precisamente su ocultamiento, pues hay que ver a Gertrudis detrás de sus escenas, hay que descubrirla en sus silencios, en sus pocas pero precisas intervenciones, en la energía que derrocha desde su posición de segundo plano. Gertrudis opera sobre los otros de modos sutiles y ella misma preferiría no ser demasiado llamativa pues esconde una culpa que no desea salga a la palestra por ningún motivo. No nos da Shakespeare certezas en el caso de Gertrudis, bien pudo saber del asesinato de su esposo y fingir su desconocimiento, incluso ante el mismo Claudio, bien pudo estar en plena conspiración para ejecutar el asesinato, pero también pudo estar ausente a toda maquinación y haberse visto arrastrada por la seducción de Claudio, cosa para la que estaba bien predispuesta dadas sus necesidades de mujer insatisfecha, esposa de un anciano.
Nada nos deja Shakespeare en claro, todo lo contrario, cuando nos parece Gertrudis culpable, descubrimos su inocencia, cuando nos parece que maquina, descubrimos su ingenuidad, cuando se muestra fría percibimos con mayor fortaleza su pasión, cuando se muestra ajena a lo que sucede vemos inmediatamente sus redes extendidas. Es Gertrudis sencillamente un personaje atractivo y desorientador. Pero concentrémonos en nuestro trabajo, en el mundo que hemos descubierto para Gertrudis a partir del tratamiento de su soledad, de las escenas que nos ha sugerido la obra y que no están en ella. Aquí nos ha seducido una especial conciencia que posee Gertrudis y que se aleja de lo que tradicionalmente se conoce como saber, es una visión que esta entre este y la ignorancia.
Es una especie de poder de anticipación, de intuición sobrecogedora, de clarividencia de pasado y futuro que la invade y que forma parte de su carácter. Nuestra Gertrudis ve el desastre pero para evitarlo quizá tuviera que pasar por encima de su propia naturaleza y mutilarse en vida. Aquí nos llega el referente de la reina Isabel, dogmáticamente amputada de su feminidad para obedecer a las razones de estado. A nuestra Gertrudis se le impone una toma de partido por su papel de soberana que deberá no solo ostentar sino ejecutar, dadas las pocas habilidades de Claudio para este fin, pero es aquí también este personaje mas humano, pues no le es posible desprenderse de sus conflictos mundanos. Debe elegir entre Hamlet, su hijo y el bien del estado y su felicidad como mujer. Gertrudis no elige o elige el discurrir de las situaciones. Toma partido por el acontecer y es este acontecer el que la destruye, destruyendo todo el reino y se ve hecha realidad su profecía, su Apocalipsis. Y es nuestra Gertrudis una mujer de muchos rostros, un personaje que se rebela contra toda definición. Amaba a Claudio antes de ser asesinado el rey Hamlet, sabe de los manejos de su amante, reconoce los peligros de este estado de cosas y su influencia en Hamlet, su hijo y no hace nada por cambiar.
Gertrudis es un personaje típicamente carnal, la mujer que es arrasada por sus deseos. No deja nuestra Gertrudis de estar acosada por la presencia incriminadota de su anterior esposo, lucha contra esa culpa y la niega, se ciega y se ensordece. Gertrudis quiere una cosa por encima de todo: vivir y recuperar el tiempo perdido. Acepta vivir con Claudio, lo corona y lo mete en su lecho. Es nuestra Gertrudis una mujer enajenada de una realidad que ella mejor que nadie conoce y que no la va a detener. Su satisfacción esta por encima de todo, esta mas allá de ella, es atraída al lodazal a conciencia de que lo hace y le da placer.
La rebelión de Gertrudis es contra su pasado, su vida puritana, presa de la corona y de su marido. La mariposa ha salido del capullo y no encuentra freno. A mi se me hace que Gertrudis esconde todas las verdades, las niega al tiempo que las reconoce como ciertas. Su conflicto fundamental esta en la contradicción entre su deseo y su deber. Nuestra Gertrudis es una visionaria que aborrece su visión. El devenir por el que ha tomado partido la ha puesto frente a la decisión final de escoger entre su hijo y su amante. Escoge su muerte ante lo inevitable del desastre. Aquí lo dionisiaco ha triunfado sobre lo apolíneo.
Gertrudis muere en la embriaguez de su orgasmo y esa es su coherencia y su belleza.